Para una lectura radical de la Constitución de 1978

“Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.” (Artículo 128.1 de la Constitución Española)

Este breve ensayo, que es también una intervención netamente política, o un panfleto bien armado, realiza una lectura directa, sin intermediarios, de la Constitución de 1978. Para ello parte de un supuesto básico: la Constitución no es un texto sagrado, intocable, que tengamos que acatar religiosamente en los términos en los que fue redactado durante la primera transición. Esos tiempos pasaron ya, y es hora de comenzar, sin miedo, una nueva transición. Pero es que, además, justamente esto quedó escrito en el texto de 1978: la Constitución es, parafraseando a Celaya, un arma cargada de futuro con la que el pueblo soberano dice lo que desea, su propio proyecto de un futuro mejor. Allí donde sus deseos no se han cumplido toca, por mandato soberano, hacerlos valer. Si la Constitución enuncia el “derecho a la vivienda”, no hay cortapisas ni excusas que puedan atenuarlo. Y, de la misma forma, allí donde sus deseos se han extinguido (no porque se hayan cumplido, sino porque nunca fueron completamente suyos, sino más bien concesiones al viejo régimen franquista, que todo lo quería dejar “atado y bien atado”), urge desalojarlos del texto. Convertirlos en piezas de museo.

Colección
Dialéctica
Idioma
  • Castellano
EAN
9788416020782
ISBN
978-84-16020-78-2
Fecha publicación
07-11-2016
Ancho
135 cm
Alto
210 cm
Edición
1
Rústica con solapas
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Sobre Fernando Oliván

  • Fernando  Oliván
    Profesor de Derecho Constitucio­nal en la Universidad Rey Juan Carlos, Fernando Oliván ha colabo­rado en numerosos programas de cooperación jurídica, tanto en el espacio mediterráneo como en América Latina. Fue presidente del Foro Hispano Marroquí de Juris­tas, de cuyo Consejo es... Ver más sobre el autor

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